San Cristóbal sin rumbo: las anomalías del PMDU
Una investigación con documentos, fechas y pruebas sobre cómo se intentó imponer un plan urbano excluyente y deficiente.
En San Cristóbal de Las Casas, el futuro urbano se construyó con prisas, sin voces y sin lengua. El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el documento que debería guiar el crecimiento ordenado de la ciudad, nació en el caos: sin planeación, sin traducciones para las comunidades tzotziles y tzeltales, sin consulta real, sin supervisión federal y con la complacencia de autoridades municipales que, desde el primer día, dejaron claro que la participación ciudadana no estaba en su lista de prioridades.
Desde 2023, cuando el gobierno de Mariano Díaz Ochoa instaló el Consejo Municipal y delegó el proceso al entonces director de Desarrollo Urbano, Alfredo Lobato, el proyecto estuvo marcado por anomalías que hoy son imposibles de ignorar. El ofrecimiento de hacer las cosas diferentes, nunca se cumplieron, los reclamos de la ciudadanía fueron minimizados y el documento —un texto de más de 650 páginas con errores ortográficos y ejes insostenibles, como el de “Ciudad Creativa”— se convirtió en la muestra más clara de cómo no se debe planear una ciudad.
La actual investigación de Semanario Mirada Sur, que hemos documentado por más de dos años, expone con pruebas cómo el PMDU fue elaborado sin rigor técnico ni voluntad política de incluir a la población. Con listas de asistencia, oficios ignorados, observaciones archivadas y el silencio de las autoridades municipales, estatales y federales, el resultado es un plan mal hecho, que no responde a la complejidad de San Cristóbal ni a las necesidades de quienes habitan y defienden este territorio.
Lo que estamos narrando son hechos verificables, con nombres, fechas y documentos, que muestran cómo una política pública que debería ser una herramienta para el desarrollo ordenado, terminó convertida en un instrumento inútil. Un proyecto más de escritorio, hecho en oficinas de Querétaro por la consultora PLADESU y aprobado a ciegas por una SEDATU que no supervisó ni escuchó.
El Programa Municipal de Desarrollo Urbano (PMDU), el cual tuvo un costo de más de un millón pesos -elaborado por la empresa PLADESU-, no solo nació con irregularidades en su proceso, también es, técnicamente, un documento deficiente.
El primer borrador, entregado por PLADESU en agosto de 2023, a su vez subcontratado por la SEDATU, ya era un desastre: errores ortográficos, copias de párrafos de otros planes sin citar fuentes, y diagnósticos desactualizados. Pero lo más grave no estaba en la forma, sino en el fondo.







