Los actores políticos del país no son democráticos

Opinión
Los actores políticos del país no son democráticos
Gerardo González Figueroa / Mirada Sur
La Democracia se define, como el poder del pueblo. Sin embargo, no es lo mismo su significado, muchos menos desde el lugar donde se construye. Para ser concreto, si analizamos la “crisis” actual, producto de un intento de Reforma del gobierno de la 4T con relación al Instituto Nacional Electoral (INE), y la respuesta de la oposición que, por cierto, es un conglomerado de “ideologías”, que parecía imposible que este gobierno pudiera reunir: desde la extrema derecha, a una izquierda o izquierdas con notables conflictos de interés (pero no es asunto de esta colaboración).
Por ejemplo, la Democracia no es solo un voto, o en sí misma, la representación; implica deliberación, es decir, la forma en que se llega a un acuerdo, pensando en el bien de la comunidad.
La Democracia tampoco se puede entender si es injusta, no solo en términos de la ley, también porque se elige, de acuerdo con el interés del partido o de la elite. Tampoco se puede pensar en una democracia por ser “representativa”, porque al final de cuentas resulta que nunca más el interés público aparece en el centro del debate, corresponde más al interés de las empresas o de nuevo, de la elite política, que ahora representan los partidos políticos (hegemónicos), pues existen en la vida pública otros, solo que la ley actual no los reconoce.
Una cuestión importante es la que se refiere a los actores. La Democracia es interés del pueblo, de la sociedad para asuntos públicos. Y para ello también hay métodos, por desgracia el que se impone es el de la mayoría.
La democracia es para las personas, incluyendo las minorías. Un ejemplo de esto son las comunidades y pueblos originarios. Toda la historia ha sido de una exclusión importante, pero lo peor es que en los asuntos que han ganado espacios, como el de la autonomía, el de la creación de espacios para ellos, el Estado y sus instituciones ya sea que los ven como personas incapaces de elegir autoridades o como instituciones gubernamentales como lo hace la ley actual.
En Chilón y en Oxchuc, la lucha y sus avances de tener una democracia directa, pasan por momentos amargos, incluyendo la división de posturas y la violencia que ha generado. En Chilón, el llamado Gobierno Comunitario Autónomo, ha hecho un trabajo digno de valorarse, pues han construido como forma de gobierno (no reconocido), el que haya consejeros, hombres, mujeres (de variada edad por cierto, no solo los de más edad), y ponen en el centro de su trabajo los bienes comunes.
Hay otra experiencia que sufre la no democracia, que es la experiencia Somos La Maya, colonia del sur de San Cristóbal, y que basado en una representación ampliada, luchan por la madre tierra, por los llamados recursos (esenciales) de vida como el agua, el bosque y la convivencia.
Bajo una consigna: ¡El INE no se toca! Producto de la propuesta de reforma que proviene del gobierno de López Obrador. Se juntan los que en los últimos años han sido sus protagonistas como son Lorenzo Córdoba y Y Ciro Murayama, uno presidente del INE, el otro consejero. También empresarios, en particular los del llamado México Va (antes PRI-mero); personas de partidos políticos y los mismos partidos como el PRI, PAN, PRD; periodistas, intelectuales y no pocos de los enemigos del presidente.
El que hayan marchado este domingo, muestra varias cosas. Por un lado, las libertades están más vigentes que nunca, que las calles y la protesta son ejemplo que no gobierna un dictador (es autoritario y mesiánico el presidente, esos sí).
Tampoco somos un país socialista (mucho menos comunista que no es lo mismo). Hoy la sociedad mexicana es más diversa de lo que podríamos imaginar, muchas minorías ganan espacios y luchan por ello. Y la democracia que tanto presumen ahora los actores sobre todo políticos, es más una frase que una realidad, si vemos la periferia y no el centro como la ciudad de México y otras entidades del país, sobre todo ciudades capitales.
Otro actor relevante es sin duda el presidente. Su mañanera es muy atacada, y aunque no guste, es un espacio de información pública, sin embargo, el presidente olvida que es jefe de Estado, que la crítica es parte del oficio, de las actividades cotidianas que hacemos, y mientras una persona puede o no reaccionar ante la crítica, no es lo mismo si lo hace el presidente. El lugar desde donde se defiende ante sus adversarios es para escuchar y s quiere, debatir, pero no es nada democrático el que diga los improperios que le gusta decir. Son adversarios, no enemigos, pues finalmente, más allá de su ideología, son parte de la sociedad y sus derechos no están en duda.
El INE no es una institución intocable, tampoco es la democracia, pues es importante el voto y el INE solo es apoyo, y garante de que ese voto se respete, pero el trabajo es de la ciudadanía que cuida y cuenta en las casillas el número de votos y que no haya personas que traten de engañar o que participen como una red de engaños.
Si vemos algunas de las propuestas sobre el INE, me parecen relevantes el papel de los consejeros, cómo elegirlos y no designarlos, precisamente las justificaciones a favor y en contra. El gobierno de MORENA no es para siempre. Lo que va a perdurar (por desgracia), es el sistema económico (capitalista), así que pensar en el voto electrónico puede ser o es, una buena alternativa para evitar lo que hacen caciques locales, o gobernadores que no saben actuar democráticamente.
Mientras se rasgan vestiduras sobre el INE, en la deliberación sobre el presupuesto, la oposición decidió salirse, y eso me hizo recordar el hecho, cuando fueron mayoría el PRI, el PAN, simplemente aprobaban presupuestos, Reformas ¿Debemos olvidar la vente de Ferrocarriles, Teléfonos de México y la energía?
Mientras este país no tenga actores políticos democráticos, y una sociedad carente de una cultura de participación, no hay democracia, transformar las instituciones del Estado mexicano para darnos un mejor país es una responsabilidad social hacerlo, y eso incluye el disenso. Los movimientos sociales son los que tienen la carga de esa construcción, y los movimientos sociales son personas, son sus luchas, sus aspiraciones y sus sueños. México todavía tiene mucho por recorrer.

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