Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

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¿Te imaginas si un día un ser querido desaparece? Y ¿si tuvieras que adentrarte en zonas peligrosas para realizar tu mismo o misma la búsqueda? O ¿tener que cavar un hoyo en medio del monte para asegurarte que no le enterraron ahí?

Esto es algo que millones de personas, familiares de desaparecidos, tienen que vivir a diario.  La desaparición forzada no solo causa daños irreparables a las víctimas, sino que también provoca sufrimiento en sus familiares, que no saben el destino final que sus personas desaparecidas tendrán o han tenido, por un tiempo indefinido, la incertidumbre de conocer el paradero estará presente en su vida, además del terror al imaginarse en donde podrían estar y sí están haciendo lo suficiente por encontrarles, que termina por provocar el deterioro económico, de salud física y mental.

El 30 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, declarado en 2010 por la Organización de las Naciones Unidas, para alertar sobre el aumento de registros de desapariciones de personas en el mundo.

¿Qué es la desaparición forzada?

La desaparición forzada, según la Secretaría de Gobernación, “es un arresto, secuestro, detención, o cualquier otra forma de privación de la libertad no reconocida y realizada por agentes del Estado, es decir, hecha por servidoras o servidores públicos, o bien, por personas o grupos que actúen con la autorización, el apoyo o la aprobación del Estado”.

¿Por qué se celebra este día?

La “celebración” no es precisamente realizar una fiesta por las personas que están desaparecidas, el propósito es conmemorar y rendir homenaje a los millones de personas desaparecidas en el mundo, visibilizar y seguir dándoles voz a todas las personas que continúan dando su vida por encontrarlas. Al mismo tiempo, es un recordatorio que le permite a la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU hacer una observación general del número de desapariciones forzadas que se han producido en el mundo durante ese año y compararlas con los datos de años anteriores, para saber si el problema se ha agravado, ha mejorado, o sigue igual y no “quitar el dedo del renglón” ante esta situación.

¿Cómo podemos ayudar?

Hace un tiempo acudí a una conferencia titulada “Personas desaparecidas y gobierno de los muertos en México” impartida por la Dra. Sabrina Melenotte, cuando le pregunté ¿qué podríamos hacer como ciudadanía ante esta situación? Me dijo que el primer paso era dejar de estigmatizar a los familiares y amigos de las víctimas, mejorar la educación de la niñez para cambiar la formación ciudadana y hablar, hablar de ello.

¡Por todas las personas que nos faltan, sigamos hablando de la desaparición forzada!

Una madre durante una protesta en la ciudad de México el 10 de mayo de 2013. Un grupo de madres y familiares de niños desaparecidos debido a la guerra contra las drogas en el país, demanda al Gobierno la investigación de los crímenes.

(Ronaldo Schemidt/AFP/Getty Images) Fuente: The Epoch Times en español

 Camila Cancino

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